Expulsar el dolor que se agolpa en mis entrañas para dejar sitio al nuevo aire, puro, limpio. Y llenarme de él.
Y respirar, y comenzar: a vivir.
Desembarazarme de tanta losa sobre los hombros, producto de los años vividos, escondidos, escindidos.
Y respirar, y aprender: a vivir.
Dejar atrás los complejos, los temores, los recelos. Dejar al corazón jugar, negarme a la mente.
Y respirar, y empezar: a vivir
